El Conde Arconte de Siul.

Arconte
Un espectro, un ente, el primer conde que se rehúso a morir.
En su afán por la inmortalidad, El Conde Arconte ofreció todas su riquezas, sus bienes más preciados, al Margrave Siul del Inframundo.
Pero este Demonio no deseaba sus vienes, deseaba a su hija.
El Conde admirado por el deseo del Margrave, le pidió a su hija que fuera con Siul a cambio de su vida eterna.
Su hermosa y joven hija accedió solo con una condición. Debía ser desposada no de un demonio, debía desposarse de un ser terrenal, pidiéndole al demonio Siul que cambiara su espantosa forma demoníaca, por un cuerpo terrenal, joven y bien parecido.
El Margrave del Inframundo acepto dicho su petición.
Al poseer a el cuerpo de un joven mortal, digno para la hija del Conde.
El día de su boda, en el altar del Conde, pidió que brindaran por su unión, pues esto dictaba la tradición.
El conde le pidió a uno de los sirvientes que trajeran el mejor de sus vinos en sus copas de oro con incrustaciones de diferentes piedras preciosas.
Pero la hija del Conde tenia una sorpresa preparada en las copas, uno de los diamantes era un veneno sumamente letal para cualquier ser, tan letal que podría matar a un ser divino.
La hija del Conde llego a verter el veneno en la copa sin que se dieran cuenta.
Aunque el Margrave Siul sospecho de algún acontecimiento inesperado, le pidió a uno de sus súbditos que probara el vino.
La hija del Conde le pidió al sirviente que esperara, mencionando que solo el esposó debía de tomar de esa copa.
El Margrave insistió que el súbdito bebiera de la copa.
La hija del Conde le arrebato la copa con el veneno y le dio un gran sorbo, fingió tragarse el vino, sonrió enfrente de todos mientras tenía el liquido en su garganta, beso al Margrave para compartir el veneno que los llevaría a su muerte.
Al terminar de darle el beso, la hija del Conde le brindo un par de palabras.
– Hasta que la muerte nos separe.
El Margrave Siul y la hija del Conde empezaron a tener un tono en sus labios de color negro verdoso, unas gotas del vino escurrieron de la boca del Margrave Siul.
Antes de morir junto con su doncella, el demonio dijo unas palabras de manera agonizante.
-Arconte… Me prometiste a tu hija y lo cumpliste, pero ella me a traicionado y debes pagar.
La vida eterna sera un suplicio para ti, tu miedo a morir te marchitara, tus huesos de plata serán. veras la caída de tu reino, todo aquel que entre a tus dominios tendrá pena por ver tu cuerpo decadente, recordaras a tu reino por tu corona, que sera sustituida por una cadena clavada a tu cráneo con picos. Si osas despojarte de tu túnica o abandonar tu castillo… Morirás. Aunque tu miedo a la muerte sera eterno, en tu avaricia por poseer el mundo, vivirás para ver el fin de la humanidad y hasta ese entonces, el mudo sera tuyo y seras libre de bagar como un alma errante en eterna soledad.
El Margrave escupía sangre de su boca, su piel tenía manchas negras verdosas, sus ojos se tornaron rojos, pero su rabia lo hizo efectuar la maldición que llego a recaer en el Conde y en todo su reino.
Desde entonces, aquel hombre espera sentado, adentro se su castillo a que llegue el fin de la humanidad para salir de su castillo.

 

 

 

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