Poorman

La gente me mira todos los días cuando pasan a mi lado. Me miran con pena y preocupación, queriendo ayudarme, pero eso solo es durante unos segundos hasta que pasan de largo. Luego les importo un carajo y siguen sus «felices» vidas. Y es que ser un pobre vagabundo es una mierda.

No siempre he sido así, yo antes era rico. Tenía todo lo que quería… Pero por cosas de la vida lo perdí todo.

Lo que dicen de que el dinero no te da la felicidad es mentira. Al menos antes podía comer, comprar cosas que me gustaban, hacer amigos… ahora es un milagro cuando encuentro algo de comida en un contenedor de basura.

El dinero no te dará la felicidad, pero la pobreza tampoco. En esta ciudad de mierda nadie hace nada por nadie. Ni los ricos ayudan a los pobres, ni los pobres se ayudan entre ellos. Por eso todo el mundo me da asco… Aunque sí que es cierto que antes yo era así. ¿Entonces me doy asco a mi mismo? Bueno, ya doy bastante asco… No. No quiero ser así. No quiero ser como los demás. Tengo que hacer algo, joder. Pero… ¿qué voy a hacer? En esta situación en la que estoy podría morir de hambre o frío en cualquier momento. Debería pensar en mi mismo antes que en los demás. Aunque eso es lo que hacen todos…

Cada día veo en las televisiones de los escaparates a gente que se hace llamar «superhéroes». Personas con algún tipo de habilidad o poder especial que se dedica a ayudar a la gente sin pedir nada a cambio. La verdad es que la mayoría me parecen unos tontolnabos, pero hay algunos que son admirables. Son los que hacen de esta sociedad de mierda algo mejor, y lo hacen porque quieren, sin que nadie se lo pida. Así me gustaría ser yo. Quiero ser un superhéroe; salvar a la gente, ayudarla, luchar contra los malos y todas esas cosas. Aunque claro, yo no tengo poderes ni mierdas, solo soy un pobre vagabundo que más bien necesita que le ayuden a él y no al revés. Pero es que, joder, siempre me estoy quejando, y quejarse y no hacer nada es de esas cosas que odio. A tomar por saco, voy a ser un superhéroe.

Ya lo tengo todo planeado, esta noche buscaré algo de ropa por los contenedores de la ciudad para hacerme un traje. Un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Yo no tengo ese poder, pero quiero tener esa responsabilidad.

Cagonlaputa.

Me llevó unos meses conseguir hacerme un traje por mis propios medios. Tuve que rebuscar en mil cubos de basura e ir a un montón de basureros para conseguir algo decente. Podría haber tardado menos, pero había veces en las que debía preocuparme de otras cosas, como la comida, o no morir de frío. Sobrevivir es lo primero, muerto no se puede ayudar a la gente.

En cuanto pueda me lo pongo y empiezo a hacer cosas buenas, pero hoy no. Tengo demasiada hambre para mover…

— S-Señor, déjeme por favor. No tengo dinero. No quiero problemas.

Mierda, de todos los sitios que hay, tiene que haber un atraco justo al lado mía. Pero no me quedan apenas fuerzas. y me muero de hambre… Qué demonios, es mi oportunidad de hacer el bien. Es mi responsabilidad maldita sea.

Se encuentran en un callejón que hay justo al lado del sitio donde yo dormía. Está todo lleno de charcos por las lluvias de hace unos días, encima huele mal. No hay nadie aquí, solo el atracador y la mujer a la que atracan.

— Vamos, colega, no me mientas, sé que llevas algo de dinero en la cartera.

— Le he dicho que no llevo nada, por favor, déjeme.

— Vamos, cuanto más tardes peor se pondrá la cosa para ti…

— ¡Eh, escoria, mírame!

— ¡Jajajajajajajajaja! Joder, ¿qué cojones haces, tío?

Mierda, se está riendo de mí. Ahora me siento ridículo. Mierda, mierda, mierda. Estúpido tío, me ha bajado la autoestima. Aunque eso no es algo que deba preocuparme a estas alturas. Qué cabrón.

— Ahora mismo no estoy haciendo nada, pero en unos segundos te voy a dar la paliza de tu vida.

— ¿Qué? ¿Pero tú quién eres?

Mierda, ese tío me ha pegado una paliza y me ha dejado inconsciente ¿Cuántas horas habrán pasado?

La mujer a la que estaban atracando antes está de pie mirándome. No veo al atracador.

— ¿Se encuentra bien?—dijo con voz tímida—. Está usted sangrando.

— No se preocupe, no es nada. Oye, ¿y el atracador?

— Estaba herido y se largó. Me ha salvado, gracias.

— De nada, mujer. Yo…

— Eh… en realidad soy un hombre.

Me encuentro en uno de estos momentos en los que me siento subnormal y no sé qué decir.

— Oh, ¡lo siento! Es que como usa vestido pensé…

— No pasa nada. Es que, verá, me gusta llevar ropa de mujer. Aunque muchos me tratan mal y se ríen de mí por eso…

— La gente le trata mal… pero no se preocupe, no es culpa suya, es que la sociedad es idiota. Pero yo cambiaré eso, lo cambiaré todo, ¡por algo soy Poor man!

Ahora me iré corriendo para que esa última frase quede más guay aún.

— Jaja, está un poco loco, pero me gusta cómo piensa.

Esto de ayudar a los demás me gusta. Pero sigo teniendo hambre.

 

 

 

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2 comentarios en “Poorman

  1. Me mola la historia por su parte de comedia, pero hay detalles como la frase:
    «Yo no tengo ese poder, pero quiero tener esa responsabilidad.» que me dan ganas de ver esta historia continuada con más detalle de la personalidad de Poorman (sin dejar de lado los chistes, que son buenos)
    ¿Tienes pensado continuar, o es una historia corta de una sola parte?

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    1. Continuará, continuará. De hecho Poorman no es el único personaje que escribo xD

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