Cold Armony Capítulo 8

Dios de la Muerte

 

Sinopsis: Asvard adopta una apariencia mistica y demuestra su poder ante el adversario.

 

Asvard observa fijamente a su oponente. Pero Unta se rehúsa a soltar a Viggo y dice confiado:
 
—No permitiré que me quites la reliquia, luego iré por la tuya. Lobo encárgate de él.
 
La bestia empieza a correr hacia a Asvard, pero el impasible chico mira fijamente al animal, el cual tras observar esa intensa mirada se siente intimidado y se niega a atacar y luego se va corriendo del lugar.
 
El joven comenta:
 
—No seas cobarde, si tanto quieres nuestra reliquia ven aquí y pelea.
 
Unta empieza a generar más energía en su látigo. Pero Asvard materializa un disco de hielo y se lo lanza inmediatamente.
 
El cazador se ve obligado a soltar el mercenario, el cual queda inconsciente tras recibir esas punzantes descargas y luego se mueve ágilmente hacia la derecha para esquivar el ataque.
Pero aquel joven continúa creando afilados discos de hielo y lanzándoselos a su oponente el cual se enfoca en esquivarlos mientras piensa.
 
«Ahora que perdí mi casco ese chico va directamente por mi cabeza, pero ni creas que voy a ceder»
 
A Asvard le costaba realizar un golpe preciso y letal como los que solía hacer a los animales que cazaba, pero a pesar de eso seguía insistente con sus ataques.
Mientras Unta decide acercarse ágilmente a su oponente moviéndose hacia los lados.  A pesar de su agilidad, era levemente impactado por los discos los cuales le producían unos cortes en brazos y piernas. El cazador finalmente blande su látigo y logra atrapar a Asvard y luego le envuelve todo su cuerpo con su látigo y empieza a emitir las ondas eléctricas.
 
El muchacho se ve afectado por el ataque y su oponente lo mira completamente confiado:
 
—Esa marca brillante en tu brazo derecho debe ser tu reliquia.
 
Asvard a pesar del dolor empieza a tomar una tonalidad de color azul y luego empieza a enblandecer su cuerpo y derretirse hasta tomar una forma gelatinosa similar a la de un limo y luego arrastrarse para soltarse del látigo.
 
Unta comenta molesto:
 
—Eres muy afortunado, tu reliquia es muy poderosa.
 
El limo azul mira de forma tranquila y firme al adversario. Ese gesto ocasiona un frío bastante fuerte, y la criatura azul empieza a tomar forma, se la salen unas orejas puntiagudas y luego toma una forma humanoide.
Tambien se cubre de unos ropajes inusuales, unos pantalones oscuros y una camisa sin mangas de color celeste, su cabello era más largo y sus tranquilos ojos azules emitían un tenue brillo.
 
Asvard tras transformarse dice firmemente:
 
—Yo no uso reliquias, yo soy Cold Armony el dios de la muerte, ahora tienes idea de con quién te estas enfrentando humano impertinente. No me gusta perder el tiempo como gente como tu, así que te daré la oportunidad de irte.
 
A pesar de la advertencia, Unta se siente más emocionado y dice bastante ansioso.
 
—Darme una oportunidad para irme, más bien perdería la oportunidad si me voy, vamos que no solo me llevaría dos reliquias, tengo la oportunidad de tener a un ser aún más poderoso.
 
Luego empieza a reír.
 
—Ya no solo sería un cazador de monstruos, tengo el poder de ahora ser un cazador de dioses— dijo Unta mientras una expresión codiciosa se apoderaba de su rostro.
 
Asvard suspira y dice:
 
—Humano patético.
 
Luego materializa un disco de hielo, mientras un fuerte viento empieza a soplar.
 
El cazador recibe parcialmente el ataque el cual le produce un corte en el hombro izquierdo. Luego acumula energía eléctrica en su arma y e impacta el abdomen del ser azul.
Asvard se concentra y emite de sus manos una fuente y fría ventisca y luego la dirige directamente hacia el pecho de su oponente, pero este responde con un fuerte latigazo el cual golpea al adversario en la cara y luego dice:
 
—Parece que la armadura no está hecha para ataques congelantes, pero un poco de frío no va a detenerme.
 
Luego lanza un segundo latigazo, Asvard logra esquivarlo, pero alcanza a ser golpeado en la pierna. El cazador lanza un tercer impacto con su arma, pero el ser azul se mueve hacia la derecha y luego de frente hacia su adversario, coge su pala e intenta golpear la cabeza del cazador. Unta retrocede para evadir el golpe contundente, pero en realidad el movimiento de Asvard era un amague y la pala golpea fuertemente al enemigo en el pecho. La pechera empieza a presentar unas cuantas fisuras y a quebrarse.
 
Unta empieza a enfurecerse y lanza su látigo hacia la mano derecha de su oponente y la sostiene fuertemente, afloja su arma y luego envuelve ambas manos y mientras empieza a emitir energía eléctrica. La presión es tan fuerte que Asvard intenta emblandecer sus muñecas, pero a pesar de eso no puede soltarse.
 
El cazador empieza a jalar de su látigo y los brazos del ser azul empiezan a estirarse, y luego empieza a hablar.
 
—Esa textura flexible similar a la de un limo, por más gelatinoso que seas sigues siendo lastimado por la electricidad y además de eso si presiono con suficiente fuerza puedo sostenerte.
 
Luego saca su cuchillo y empieza a cortar lentamente el brazo de Asvard y dice mientras:
 
—Esta cosa es difícil de rasgar, pero no imposible.
 
El cazador continúa forzando el cuchillo hasta que le produce una profunda hemorragia en a Asvard, el cual empieza a derramar una sangre de color azul.
 
Mientras con su mano izquierda sostiene a su oponente, usa la derecha para colocarla debajo del área de la herida, para que esta vaya recibiendo las gotas de sangre.
 
Luego dice completamente confiado:
 
—He oído que, si tomas la sangre de un dios, puedes convertirte en uno de ellos. Finalmente voy a convertirme en el guerrero más poderoso.
 
Unta se prepara para tomar del líquido vital y se acerca la mano a su boca, pero en el momento en que su lengua entra en contacto con la sangre esta se congela, haciendo que su lengua se quede pegada a su mano. La sangre azul empieza a solidificarse entumeciendo su mano y su boca. Esta situación le pone preocupado y molesto, por lo que suelta a Asvard y luego se aleja forcejeando usando su mano izquierda para poder separar su lengua de su mano derecha.
 
El ser gelatinoso lanza una ventisca fría hacia el cazador el cual logra separar su boca de su mano derecha, pero en ese momento, ambas manos estaban juntas, y la derecha continuaba empapada de sangre azul. El viento frío empieza a condensarse sobre la sangre haciendo que empiece a formarse un bloque de hielo que aprisione ambas manos.
 
Unta queda desarmado y se siente vulnerable y luego se aleja de su oponente, Asvard empieza a caminar lentamente hacia aquel hombre y de su mano derecha empieza a crear un gélido viento, el cual inmediatamente se convierte en agua fría que cae y solidifica en el suelo formando unas estalagmitas de hielo en el piso. El cazador se acerca hacia una roca y empieza a golpear de forma ansiosa sus manos contra la roca para lograr liberarlas. En ese momento el ser azul materializa un disco de hielo y empieza a concentrarse y piensa mientras intenta salir de su lamentable situación.
 
«No permitiré que la presa me supere.»
 
Asvard lanza el disco de hielo hacia su adversario. Unta observa el inminente ataque y se mueve ágilmente saltando a la derecha, Asvard le lanza un segundo disco, el cazador se mueve hacia la izquierda y cae al piso quebrando aún más el peto de la armadura, pero logra ser impactado. El disco le produce una herida profunda en su cuello y en ese momento el hielo de sus manos se quiebra y luego logra liberarlas e inmediatamente coge su látigo y lo envuelve en el cuello del proclamado Dios de la muerte y el arma empieza a electrocutarlo.
 
Unta dice bastante agitado y observa las manos de su oponente:
 
—Ha estado cerca, pero, finalmente.
 
A pesar del punzante dolor Asvard permanecía distraído mirando el piso, el cazador empieza a reír precipitadamente:
 
—Hahaha, Finalmente te he superado.
 
Asvard mira fijamente a Unta y dice:
 
—Dentro de unos segundos serás comida para los buitres.
 
Asvard mueve lentamente los dedos de su mano derecha y las estalagmitas que había formado hace rato empiezan a moverse, se levantan del suelo y comienzan a compactarse formando una afilada y larga columna de hielo. El arma gélida se mueve rápidamente hacia Unta perforándolo directamente por la espalda y atravesando directamente su corazón. Unta cae al piso y muere, el látigo pierde su forma y otra vez se convierte en un cáliz dorado.
Tras la victoria suspira y recupera su forma humana y luego comenta:
 
—La ambición a veces conlleva a estupideces, pero te has metido con la persona equivocada, humano.
 
Luego camina hacia su amigo, se acerca a verlo, coloca sus manos sobre sus hombros y lo sacude de forma un poco brusca:
 
—Viggo, responde, te encuentras bien.
 
El mercenario abre los ojos y agradece.
 
—Gracias por salvarme de esta, amigo.
 
Asvard responde:
 
—Como sea, igual como era de esperarse, esta misión fue un completo desastre.
 
Viggo empieza a notar que le hacía falta algo y luego dice preocupado.
 
—Alguien me ha quitado mi reliquia.
 
Ambos observan hacia todos los lados. Asvard comenta:
 
—Ese sujeto era bastante hábil, no podía estar pendiente de ti mientras luchaba, Jol no está por aquí, tal vez él se la llevo.
 
Viggo señala hacia el cadáver de Unta y exclama.
 
—¡Asvard mira!
 
Una tela roja empieza a moverse hacia el cáliz y lo toma y luego empieza a plegarse y a recogerse. Ambos hombres ven como la tela al enrollarse va transportando el objeto entre las rocas y a subir la montaña, hasta que llega hacia la persona que había desplegado dicha tela, la cual los observaba desde arriba, era Kazi, este mostraba como tenía en sus manos ambas reliquias.
 
Viggo le grita:
 
—Oye, devuélveme mi reliquia.
 
Kazi hace un gesto presumido y les dice con tono burlón.
 
—Ahora esto es mío, tontos.
 
Luego empieza a correr hacia la montaña.
 
Viggo y Asvard inmediatamente corren tras esa persona oportunista, pero se les pierde de vista. Mientras tanto empieza a amanecer, los dos soldados que habían escapado se encuentran descansando sentados en una roca, uno de ellos comenta:
 
—No creo que sea fue buena idea haber subido por aquí, de todos modos, debemos volver de una vez.
 
Pero en ese momento llega un ser humanoide, pero con unas vistosas escamas rojas cubriendo todo su cuerpo, escamas de reptil similares a orejas a los costados de su cabeza, cabello largo y una armadura bastante flexible, observa a ambos hombres. Este ser dice con tono arrogante.
 
—Se puede saber que hacen aquí patéticos humanos. Por qué pisan nuestro solemne hogar.
 
Los soldados se ponen alertas, pero aquel ser blande su sable y luego lo mueve generando varios cortes los cuales crean un viento cortante el cual despedaza a ambos humanos. Luego el ser dice molesto.
 
—Impertinentes, su presencia aquí es una afrenta para nosotros.
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